06 junio 2010

Trasiego

Lo sé


no estoy solo,


aunque me siento al pensar que te vas a ir lejos


una vez superado... el punto de no retorno.


Sí, soy un egoísta,


me duele más admitir que no soy el único


al que vas a querer,


y más la certeza miserable porque ambos


no somos capaces de hacer nada.




Algunas personas no cambiamos,


tropezamos incansablemente en la misma


piedra caliza, gris y afilada, preciosa.


En ciertos días, eternetamente meses...


ya van años, en la cabeza no existe otra cosa


que tenerte aquí.


¿Para qué explorar más deseos?


El resto va a salir solo...


si te veo, ya todo es perfecto.


Pero siempre hay un pero


en el lento trasiego pendular

de la gente que va y viene por mi vida,


que nunca se queda.

03 junio 2010

El fusil, la bala

Años que se olvidan como una telaraña

que la carcajada puede hacer temblar,

caricias de harina, migas de pan

en la mesa que esperábamos el postre.

Pantalones arrastrados, camisas sin planchar,

botones que arrancamos, arrebatos de lujuria.

Marcas de pintalabios y huellas dactilares

en las copas del brindis por nosotros.

Calmados ceniceros de cigarrillos de después,

fresas sin nata sobre la piel de gallina.

El boca a boca,

el beso con bostezo al despertar,

las prisas para igualmente llegar tarde.

A veces parece que jamás nos hubiéramos amado,

todo es efímero

como la rosa regalada de una cena romántica.

Pasan las estaciones y tú no serás la misma

la siguiente primavera, ni yo estaré...

deseando que llegue el próximo otoño.

La deuda está saldada para el corazón arruinado

que lo puso todo a doble o nada...

y ni siquiera se molestó en mirar el resultado.