27 agosto 2008

O tal vez

Compañeros de viaje. Nos perdimos en una ruta y subimos a lo más alto para verlo más claro.



Tal vez es mi corazón,


Le subo el brillo


Le bajo el contraste


Quito el volumen para escucharme.


Tal vez es mi trabajo,


Soy juez de peleas de gallos


Y también, corro a la pata coja,


Recupero el aliento si me desmayo.


Tal vez es por una sonrisa


Que todo valga una pena y media,


Sí, hago malabares en las fruterías


Y pantomimas en los pasos de cebra.


Tal vez es por el virus del tedio


Que me dan un bostezo a cada beso,


Y me ilusiono como cualquier otro


Al tirar de la cadena.


Tal vez soy un malnacido,


Salí de nalgas.


Le mostré al mundo… el culo


Y le dí la espalda.

Simplemente Edith www.youtube.com/watch?v=CqTLqRFKjAU&feature=related

23 agosto 2008

Se Levanta la Sesión


Que no te den a elegir

carne o pescado

azul o rosa,

postre o café

en coche o andando

el todo, la nada.

Que no te den de comer

las sobras del pasado

el pan duro y las raspas,

el acierto en el fallo

el flato del fracaso,

lo que digan, lo que hagas.

Si el veredicto lo dictará un jurado

tan culpable e inocente...

que tiene nombre de Dios

y siempre cara de Diablo.

08 agosto 2008

Welcome to Tennessee


La sicóloga llegó a la conclusión de que todos mis fracasos sentimentales eran debidos a que comparaba a cada nueva mujer con la única chica de la que he estado perdidamente enamorado. Mira si han pasado años desde que tuvimos lo que tuvimos, que no fue mucho pero fue suficiente para marcarme. No te voy a culpar amiga mía, ambos sabemos lo que hay, tal vez si en aquel momento yo hubiera sido más maduro, te habría olvidado sin problemas, jamás habríamos tenido la fraternidad que nos procesamos y puede que nunca hubiera empezado a escribir, porque volviendo al génesis, el primer poema fue para ti y muchos más… , me enseñaste a buscar la belleza en las cosas y en las palabras, me animaste para que no abandonara el vicio más sano que tengo, desde tu inspiración hasta convertirlo en un camino sin vuelta atrás, tal como planeaste seguramente. Yo no te menciono en los créditos, sino en varias partes del libro de manera escondida y sutil; alguna tarde nos cruzaremos en NY, tal vez en el edificio Dakota dejándole unas flores a John Lennon , tomaremos unas cervezas y te confesaré todo esto y más en la cama de tu hotel, fumando un cigarrillo de después, apurando hasta la salida de tu vuelo.

Volviendo al romanticismo de las cartas te recuerdo, fueron algunas, en papeles amarillos, roídos por los años, yo sudaba escribiéndote en los veranos que tanto odiaba, por el sol, por no verte cada mañana en el instituto, buscando adjetivos, adulando tus virtudes, echando de menos tu risa siempre hacia atrás, tu sonrisa cómplice y las guerras de miradas que siempre ganabas con suma facilidad. Desde que irrumpiste en mi vida empecé a soñar de nuevo con que otro mundo era posible, un mundo tuyo, mío y nuestro, soñé como John Lennon, ¿recuerdas?, te escribía Imagine en nuestra correspondencia, ponía remitentes falsos e incluso cambiaba el remite en el remitente y viceversa, te hablaba de ídolos como tú que mantenían mi interés despierto y menos arruinado. Estaba realmente loco, y lo sigo estando, loco por ti entonces y ahora... bueno ahora es otra cosa, ahora estoy demente, en el sentido más sano de la palabra.

Fracasé, quizá no conseguí el objetivo de pasar más tiempo a tu lado, y aunque cada dos años escapas de mí a un país más lejano, me enorgullece saber que aún nos queremos y mucho…, nos queremos lo suficiente para decirnos- me gustaría sólo abrazarte hasta quedarme dormido-. Uno no pierde la esperanza de que quizá algún día… pase lo que pase, pase de verdad. También soy consciente la mayor parte del tiempo, y me veo casi casi como el coronel de García Márquez esperando una carta toda una vida. Bah, habrá merecido la pena, “el espectáculo debe continuar…”

Un Jack Daniel´s doble, sin agua, por favor

¿No tendrá un Almax también?

01 agosto 2008

Todo llega y todo pasa


Llegó el día D, todo llega y todo pasa
De vez en cuando me pregunto qué habrá sido de la peluquera de la bicicleta.
Recuerdo que vino un día a trabajar cerca, que fumaba tabaco de liar y que se me quedaba mirando con la misma media sonrisa que utilizo yo para hacerme el interesante y que pocas veces me ha resultado altamente productiva en el sentido sentimental, sin embargo sí que he conseguido dolorosos apretones de mofletes, los mismos que te da la temible tía a la que sólo ves en bodas y comuniones.
Hablamos poco, digo poco porque me hubiera gustado conocerla, invitarla a un café habría bastado, pero la triste realidad es que aparte de esas miradas que todo lo decían, sólamente nos dirigíamos la palabra mientras ella esperaba a que abrieran la peluquería. Me la encontraba sentada en el poyete; esos días yo siempre llegaba tarde y ni siquiera recuerdo el contenido de nuestras breves charlas, seguro que eran del tiempo, sí, así debe ser, ella destilaba un olor suave de canela al hablar, seguramente por la vaselina de sus labios que brillaban lo mismo los días de sol que los de lluvia.
Me dijo que se iba con su bici a hacer el camino de Santiago, a mí no me entusiasma la idea pero supongo que llega un momento en la vida en que te vuelves a plantear muchas cosas y quizás otro momento posterior en el que envías todo al carajo dejando atrás los principios y la moral que te han servido para tener una existencia más o menos estable. Llegan esos momentos en los cuales hay que arriesgar, jugárselo todo a doble o nada, a ese tipo de personas yo las llamo vencedores, porque tienen el suficiente valor como para hacerlo, a sabiendas de que pueden quedarse sin nada. A ese tipo de personas no puedo llamarles vencidos sino románticos, sí, suena mucho mejor y es más acorde.
El caso es que no tuvimos mucho trato, a veces sueño en una cabezadita del metro con encontrarme a viejas gentes del pasado que tuvieron una leve estancia en mis días, pero que con poco hacían que ya mereciera la pena, me abstraían del tedio, con un ligero comentario me elevaban el ánimo hasta niveles de alcanzar el valor para afrontar el resto. Por eso prefiero viajar en autobús, en el metro nadie conoce a nadie, me gusta el tránsito en las estaciones, con los viajeros repletos de maletas y de algún lugar adonde ir. El pasado domingo nos vimos en la estación sur de Méndez Álvaro, yo subía la escalera y ella bajaba, tardamos en reconocernos pero no pudimos hacer nada más que mirarnos otra vez. Suelo estar atento, una vez recogí a un niño que iba a la muerte, se escapó mientras los padres hablaban y echó a correr directo a la calle princesa, la trayectoria que llevaba era letal y encima con la marquesina de la parada de autobús los coches no lo hubieran visto, yo lo vi y me tiré por él, me cargué el mp3 pero poco importa, los padres me daban las gracias en mitad de una crisis de ansiedad y el niño lloraba sin entender la escena. Yo me fui pensando que me habían jodido el videoclip que yo mismo me iba imaginando instantes antes.
Suelo estar atento como cuando vienen a hacerse la prueba del grupo sanguíneo, sé que las lancetas de metal producen al entrar una sensación extraña y que el mareo es inminente, ayer volvió a pasar, salí corriendo a por el chaval lo agarré del brazo y lo senté, o como aquella vez que veíamos un Madid-Valencia en el bar la Pomarada, sabía que una de las superhermanas había dormido poco, lo mismo que duermen los amantes cuando llevan tiempo sin verse, cuando la noche es pasión, cigarrillos y vasos de agua. Sabía lo raro que era quedarse en camiseta de tirantes en pleno Noviembre, Victor pensó que era para impresionarle pero una vez más yo aparté a la gente y justo cuando caía derecha hacia el barril de cerveza logré cogerla casi al vuelo. Aunque esta vez y no sé por qué motivo no nos dijimos nada al cruzarnos en las escaleras mecánicas, quizás todo se reduzca a que dudamos seriamente a cada paso que damos, a la inexistente diferencia que estimamos entre un sí y un no. Sí,” todo llega y todo pasa, pero lo nuestro es pasar…”, Trataré de estar atento.