06 enero 2010

¡He dicho!


Deja esta noche la ventana abierta


porque aunque no pueda tocarte,


le he dicho a la brisa que te acaricie por mí.


Le he dicho al silencio que más no hable


que te lo voy a contar bajito y al oído,


le he dicho al Sol ¡qué se joda!


que me vas a recordar cualquier día nublado.


Le he dicho a la sombra que no me persiga


si no va a venir contigo de la mano,


le he dicho a mi cabeza que sólo tiene corazón


y que siempre estás en ella.


Le he dicho a mi vida... que no me pertenece


que es toda tuya,


le he dicho a mis sueños que no duerman


si no es a tu lado.


Le he dicho al puedo sí puedo


y al quiero... que te quiero.


¡He dicho!

Hoy estamos igual



Hoy me siento igual que tú, viejo amigo,

joven animal malherido... pensando en el suicidio

o en la embriaguez, que fulminen de una vez, tu dolor.

Pero me faltan las agallas del salmón o del barbo,

y prefiero ahorrarle el mal trago

al pobre que me encuentre.

Pues no fue fácil la vida

en la que los dinosaurios se extinguían...

y querían ejecutar a las palomas de la paz

por cagarnos encima.

No fue fácil para los padres...

que vieron morir a sus hijos,

ni para los padres o los hijos...

que se perdían.

No fue fácil ser vagabundo,

no fue fácil para el yupi con recursos

y risa escandalosa,

no fue fácil dar limosna, ni mirar hacia otro lado.

¿O sí?