02 enero 2013

El poema

Tenía que ser bello


me decía... mientras no sabia


lo que amar.


Debería rozar las estrellas


con la yema de los dedos,


hacer reir como el cómico mudo


y llorar, como los héroes


en su discurso final.


Sería perfecto que fuera perfecto


si quisiera lo que quisiera,


si lo supiera...


Si el sí no dudara ni preguntara


y al exclamar, no obtuviera


un no por respuesta.