17 junio 2009

Ayer, 3 años de blog



Después de tres años... de blog se me hace muy difícil recordar todos los momentos. En internet, parece que haya pasado más tiempo, al menos una década. La realidad dio para mucho más de lo que en principio se me había pasado por la cabeza. No dejo de dudar en cada gesto, en cada palabra, incluso en cada paso, pero si algo tenía claro es que éste espacio sería como la mesita de un café con velas y música de acompañamiento , donde se sientan varios amigos a charlar los domingos por la tarde, donde refugiarse de una tormenta, donde compartir que la dura realidad es a veces placentera cuando un desconocido te da un abrazo, tal y como me sucedió hoy, dicho sea de paso.


No quise dejar de ser humilde y no se me olvida, a pesar que algunas veces otros quieran que así sea. Lo cierto siempre se refleja en la estadística, sé que nos leen de acá, y de allá, México, Argentina, Colombia, Chile, Uruguay, Bolivia, etc; la verdad, es que nunca lo habría imaginado. Recibo todos los comentarios con agrado, incluso los que dicen que como poeta soy una puta mierda… porque nunca voy a dejar afuera a la libertad de expresión e impresión, que existe.


Ya no soy practicante de la inspiración, y la verdad es que nunca he considerado que estuviera escribiendo poesía, sino textos más o menos mediocres con alguna filigrana. Por tanto, sólo me queda el trabajo, y en eso ando estos días de bochorno, adaptándome a la vida nueva, mirando lo que hice, lo que dejé impregnado en viejas agendas y cuadernos, decidiendo si merece la pena continuar. Lucharé por ello de todas todas.

Gracias por estos tres años, espero y deseo progresar adecuadamente. Un fuerte abrazo amigos.

14 junio 2009

Pasar la página


Quizá solo sea echarle un par


susurrarte que te escucho en el silencio


que te siento en la distancia,


que imagino que sonríes y con eso...


ya me basta, para tener buen día.


Cómo explicarle a mi pesar...


que es un cobarde, que no irá por ti,


que siempre digo que voy a buscarla


pero al final, me quedo en casa


rascándome la barba, atrapado en el sofá


como un féretro, porque a mi lado...


ya nunca estás.




Y quizá solo sea pasar pasar la página.