03 febrero 2015

Al Trote

A pesar de los pesares
la existencia no será como la conocimos.
A pesar de los pesares
entre el latido de un niño
y la sabía respiración del anciano,
la pena durará hasta la siguiente borrachera
que siempre, alguien, estará azotando.
La calma no serán unas vacaciones
rebozados en la arena
ni una racha de un viento del norte
venido a menos...
sino el amor, que gemirá un orgasmo
cuando menos te lo esperas,
mientras dos ciegos se miran con las manos.
A pesar de los pesares
los herreros golpearán salvajes el martillo
volverán las oscuras golondrinas,
la tempestad me traerá la paz
en mis noches de tormenta,
y no así tu mirada de aquellos remotos ojos
adolescentes, con ganas de comerme a besos
y huir al paraíso de un mundo diferente.
A pesar de los pesares
los milagros ocurrirán cada mañana
cuando inerte vuelva a levantarme,
cuando se pronuncie el café corriéndose de vicio,
cuando exprima el zumo de mi media naranja,
cuando barnice mis botas con grasa de caballo,
porque tenga claro que el jinete
ha de seguir cabalgando… al trote.