22 noviembre 2015

Vivir

Vivir, era no morirse,
dormir, soñar que todo es posible,
callar después de advertir,
que llegará la noche del día
que ya no tenga nada que decirte.
Vivir no era rebuscar en los cubos de basura,
y con suerte atinar
peladuras de patata carcomida…
generosas.
Vivir no era enfundar un arma
y caer desmembrado en una embarrada
trinchera… a la edad prematura
de nueve años.
Vivir no era permitir todo esto
y dormir a pierna suelta,
preocupados por el partido del domingo
y el próximo móvil que tienes en mente.
Vivir no era malvivir,
sino querer quererse
amar por primera vez, entregar el testigo
con compleja sencillez y al mundo,
recontar la historia como la hemos vivido…
con la firme mano de un sí rotundo.

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