18 abril 2009

El humo de la victoria

Me fumo el cigarro después de ti

aspiro el humo de tu sonrisa...

al fin que reposa, en mi pecho digno,

que me mata, porque me matas.

Aunque el cansancio me pesa

como la tierra sobre el ataúd,

puedo planear como el albatros

contemplándote lejos, si te vas.

Pero también estás aquí

recorriendo mi papel y lápiz

sin necesidad de borrar... nada de ti,

como cuando con tu tacto besas mi piel

también con tus manos,

como cuando con tu sueño te rindes

y me ilusiono por dormir a tu lado.



Los Aviones. Andrés Calamaro

16 abril 2009

La chica de la academia que se toma un café con leche y se fuma un cigarro antes que yo entre a trabajar

Porque hoy te saludé...

una próxima mañana de lluvia ya no estarás,

aunque te vea todos los días no te llegaré a conocer.

Me espías mientras te espío

tú a lo tuyo, yo a lo mío.

Me duras poco más que un cigarro

te consumes como el humo, en el aire de la vida,

te vas cuando te miro y estoy pagando mi café

cuando nos cruzamos por el camino.

Te quedas esperándome adonde me dirijo,

cuando llego... ya te has ido.

15 abril 2009

Los escombros de la casa de campo

A la orilla de las nubes llego, llegué

Vitriolo, sediento, cariacontecido

Lleno… de asombro ante la inmensidad de arriba y

Abajo.

El oxígeno es vital en el mar de altura

Si padezco el vértigo pero no lo tuve en cuenta,

Si compré los billetes y luego no me devolvían el dinero

Si no tuve más remedio que subirme al avión,

Porque también perdí las riendas del caballo y el tren

Lo dejé lejos, atrás y más lejos…

La vista de águila, mi puerto del Manzanares,

El Cigüela de la Mancha, honrada y porosa,

Y más ríos que bebimos en los bares.

Ahora tengo flato y siempre roto el corazón

Como si llevara unos zapatos nuevos que alguien pisa,

Ése alguien soy yo.

Yo que no soy de la quinta… siempre fui el cuarto de lo que sé

O un tercio de lo que sea

Que en la vida no debería haber patrias que exhiben banderas

Sino la razón, del que niega que vamos bien

Pateando los culos y las entrepiernas,

Por ahí, ¡qué os den! de comer y dormir.

Sí, no me rompo la camisa por falta de arte

Por los pacíficos ataques de risa que me dan…

Los que me dan la espalda y el pego del pegote sobrante.

Sí, perdimos los nervios… y también el aguante…

Aquí guerra y allí gloria al más caro de los precios.

Hay luna llena y no es fácil ser ser humano,

Prefiero al hombre lobo y al solitario hasta en la tumba,

El último escenario para una nueva vida

Al mando de gusanos sanguinarios… todo ruina.


y la versión más conocida http://www.youtube.com/watch?v=uhSYbRiYwTY

Resulta que hace 40! años de todo esto.

06 abril 2009

Mirando a los ojos

Pero ya crecí,
envejecí como la canción del verano
como la llave que no sabes que puerta abre
que conservas en tu cartera y que nunca usaste.
Porque derroché mi boleto ganador o mejor...
lo regalé confiado a la suerte que no busqué,
no sé dónde dejé aparcado el coche
quizá vine a pie y deba seguir caminando.

Pero ya crecí,
aprendí que todos los jurados son culpables
que lo mejor del día es levantarse...
contemplar el sol con todo su arte,
brindarte mi amargo mate sin gafas de sombra,
porque no todas las aguas son potables
si en el son me perdía con los ritmos de un corazón
que me pertenece tanto como me parte.


Al Maestro, mirando a los ojos ahí abajo del escenario, cuando apuntan los focos ciegos.


04 abril 2009

En buenas manos

El sol, el amanecer...
eso es lo que vale la pena,
la risa que va y viene
con los chistes de la hoguera.

Se cansó de sonreir el domador de fieras,
si no recuerda ya el momento
en que fue feliz.
Por eso llora, porque no llora.

El sol, el amanecer
eso es lo que vale la pena,
un regalo que abrí una vieja nochebuena
y todo lo que no aprendí...
pero emprendo cada día el Viaje sin retorno
al Centro de la Tierra.

Todo lo que olvidé
le hace bien a mi memoria.

Vivo siempre de alquiler
para sentirme como en casa,
a veces pienso en volver...
lo paso mal y se me pasa.

Nunca he dicho lo mucho que te quiero
será por eso... que lo escribo,
y no lo leo, porque igual lo digo.

Creo en ti, camarada o compañero,
¿cuántos años hace del beso de la muerte
y del abrazo para siempre?

Se cayeron grandes torres
se prendieron todos los bosques,
nos violaron huracanes, terremotos y fianzas...
y con internet descubrieron que el mundo no acababa.

¿Dónde estarán mis apuntes
y los libros prestados?

En buenas manos


22 marzo 2009

Un silbido desde el andamio


Tengo sed

de dejar de beber,

de volver a saber lo que se siente de veras

al decir, te quiero.

De llorar al ver en tus ojos lágrimas de alegría.

Tengo fé

en lo que no creo,

las guerras, el hambre, la enfermedad

y los celos,

en el sabor del botaca y la caña

del ladrón que me atraca el maldito dinero.

Tengo poca esperanza en muchos de los hombres

si sólo resalta la excepción,

si nos olvidamos del segundo puesto...

de los que cavaron los cimientos de la casa

donde creemos ser felices.

A veces, perdemos la memoria... y lo conseguimos.

17 marzo 2009

La ceniza de los polvos de talco


Volverás a sonreir


después del más crudo invierno, largo...


cuando un sol agnóstico y leve


te peine los ojos salados,


cuando la arena dore tu piel baño a baño.



Volverás a escaparte


en el desván de los años


buscando recuerdos, encontrando olvidados,


las fotos intactas, en blanco y negro,


y estrujarás como cruje un peldaño


las ropas que un día dejaron de valer.



Volverás al colegio


en la siesta de un domingo,


sobresaltada quizás por el examen


para el que no habías estudiado,


y regresarás a la cama desnuda


para vestirte del abrazo que duerme a tu lado.

Próximo concierto Candy Caramelo, Jueves 26 de Marzo. Sala Costello 21:30 h.

04 febrero 2009

Hielo en la copa del pianista


Habrá que tener escalofríos de Junio

Calentones de Diciembre… pleno el otoño,

Correr detrás del toro interior

Delante de la pista que te sigue,

Pellizcarle a la mano de tu sombra

Y tocarle el culo, y enseñarle un dedo.


Habrá que ser complejos números sencillos

Aplauso y flores… para el artista,

Lágrimas del árbol de la partitura

Tierra santa de la fruta prohibida,

Muelas del juicio de un dentista

Y todos los basureros de la ciudad.


Habrá que regalarle churros al marciano

Dos veranos para que nunca nos falten,

Martillos de juguete a los masoquistas

Caricias al ciego que no puede oir,

Pan al mendrugo más triste del mundo


Y un par de huevos…, ¡que no se los toque!

05 enero 2009

Como un estropajo/El mundo que está ahí fuera



COMO UN ESTROPAJO


Sé me heló el pecho, un instante

Como un estropajo cuarteado por el polvo,

Deshidratado, mustio de no usarlo en años.

Entendiendo que mi vida era sólo eso,

Ni siquiera una sonrisa, un brindis, un abrazo

Todo era mentira.

Lo sentí al despedirte un lunes de enero

Se te caía el moquillo, pero estabas hermosa,

Siempre el invierno te ruborizaba

Parecía otra cosa pero tan sólo era tu leve

Problema de capilaridad. Por el resto eras perfecta.

Torpe, nerviosa por la pasión de recibir una caricia,

Te tumbabas en la cama, esperando que te operara

Como un cirujano a corazón abierto.

No eras de palabras, yo tampoco

Disfrutaba orgulloso al escuchar tus historias

Y de vez en cuando te escribía un poema,

Mísero sí, pero hecho a mano, sólo para ti,

Con la misma incertidumbre del primer amor

Al recibirlo, ésa pasión que queda a veces tan lejana

Como las injustas noticias que llegan de la guerra…

Nunca finalizada. Ahora creo al decir que te quise.



EL MUNDO QUE ESTÁ AHÍ FUERA


El mundo que está ahí fuera

No entiende de amor, no en su mayoría,

El mundo que está ahí fuera

Se rasca las ojeras del siglo anterior.

El mundo que está ahí fuera

No tiene el tacto de tu espalda

Aunque sí mis manos ásperas.

El mundo que está ahí fuera

No sabe de ti y de mí en esta cama

Lisérgica y prohibida

Ellos tienen sábanas de seda pero están roídas.

El mundo que está ahí fuera

Camina con callos y grietas en los pies

No ve en su camino el horizonte

Si la esperanza se la lleva fétida el ocaso

Cuando llega un día nuevo y no amanece.

El mundo que está ahí fuera

No recuerda a los enfermos de lepra

Ni el abrazo de un niño con síndrome de Down.

El mundo que está ahí fuera

Consume tantas drogas para no dormir

Y para dormir… que se ríe cuando llora

Que se mea en los calzones ya cagados de antemano.

El mundo que está ahí fuera es un desliz que jamás contamos

Y sin embargo, no podemos olvidar,

No así como los años

Que jamás pasan por los dedos, fieles del guitarrista.

El mundo que está fuera

Vive ajeno al dolor de su propio pueblo

Al injusto llanto de la madre que perdió al hijo.

El mundo que está ahí fuera no es redondo definitivamente.

17 diciembre 2008

Los cabellos del asesino no se despeinan

Los cabellos del asesino no se despeinan… era el primer verso de un prometedor texto que me venía rondando la cabeza meses, incluso, estaba pensando en intentar publicar un libro bajo ése título. Sería una colección de poemas austeros y otras gárgaras que reflejaran la dependencia a la soledad de un ser abstracto en su comportamiento normal.

Sin embargo, aquella tarde mustia de un 10 de diciembre sonó el móvil. No tuve más remedio que estrellarlo contra la pared y colgar posteriormente el cuadro trucado de Felipe González con los músculos de Hulk Hogan, para que la señora (o lo que sea) que me alquila la habitación no se percatara del boquete Black and Decker por obra y gracia de mi Nokia 3210, y mi mano de joven promesa de lanzador de disco en la Secundaria. No tengo ni que decir, que no sé quién cojones me reclamaba. Lo único que saco en claro es que mi vida dejó de ser anónima en el momento que se comercializaron estos cacharros; te hacen sentir como en “1984”, la novela que inspira ése programa de tv. Ahora, incluso los regalan en ciertas fruterías por diez ventas superiores a 8 euros, pero, la batidora son quince ventas y puedo sacarle más provecho.

Estoy pensando en sorprender a las chicas de mis citas altamente románticas con “cremas infalibles para acompañar el chuletón”, cuyas recetas sacaré de un libro homónimo que conseguí en un pseudorastrillo argentino, y que venía de regalo con “Sexo tántrico para nihilistas”, el verdadero objetivo que buscaba. Cuando digo cenas altamente románticas me refiero a que no vayan más allá de una noche. Si sale bien, bien, y si sale mal, igualmente bien.

Con las vegetarianas ventegenarias será más difícil, aunque un comodín en la manga es un vino espumoso y otro… ejem, hacer un par de llamadas para adquirir una buena hierba. Con eso no bastará porque normalmente soy yo… el que se duerme en los laureles del amor de una noche verano, y el que acaba encogorzado intentando abrir los ojos para disimular la fumada, y así conseguir una mirada más fiel y penetrante.

Aunque no hay nada como ser natural y honesto. Todo es mentira.

Eso sí, necesito un nuevo terminal, y por cierto, el que me llamaba era Toni Tonnietti para ir al clásico recital de poesía de los miércoles del Bar Bukowski. Gracias amigo.

15 diciembre 2008

No es


No es poesía lo que escribo


Y sí la puerta gayola del debutante,

El aroma de una mujer al salir de la ducha

El llanto del humorista que ya no hace reir

El gol del desempate en el tiempo de descuento

El domingo de setas luego la segunda tormenta del otoño,

Los cremosos cafés cortados del peor de los baristas

Y algunas tejas más oscuras que otras…

Por las que nadie se queja, yo tampoco.

Son los pájaros valientes en las antenas

Los barrenderos, las fruteras a las que se les cae el moquillo

La escarcha en la visera del vagabundo, las arrugas bellas.

Es un corazón que late en un cuerpo de otro

Los nudillos raspados del carpintero

Y la mirada cheposa de un abuelo en la garrota.

Las manos que humean en el tazón de chocolate

Los primeros tirantes de la primavera

El paso de tortuga de los enamorados…

Su habitación apagada con los cirios encendidos,

Es el canto de sirena de las jornaleras

Por la misma senda musgosa y bacheada

El tacto de una manzana con paladar de aguacate

La nostalgia de una mano en la honesta calvicie

Y el espejo deformado tras la noche en vela.

27 noviembre 2008


Normalmente soy yo el que guarda silencio como si escuchara el sermón, el que aplaude al artista entre sorbos de espuma de cerveza y cigarrillos rubios. No sé a qué se dedica el resto de la gente, intuyo que están acostumbrados a ir a campos de fútbol, o bien en el fondo… son irrespetuosos en potencia, sólo que en sus trabajos, en sus casas, en sus parejas, no les permiten ser así. Es malo eso de morderse la lengua, que no es lo mismo que morderse las uñas, lo segundo siempre tuvo un castigo más severo y unas historias más temibles como la de la mujer que de tanto morderse las uñas le salió una garra afilada de águila. Tengo una amiga epiléptica que siempre me ha dicho que su temor más grande es seccionarse la lengua en pleno ataque. Estoy seguro que no vio jamás “Los chicos del maíz” a las 2 de la madrugada cuando contaba con 8 años.


Está bien, han pagado su entrada, en un bar donde no te dejan fumar, sin embargo, hablar no está prohibido mientras el músico canta o se esfuerza, ¿por qué? No lo sé.

Me recuerda a esa sensación jodida de pupitre de colegio, cuando debes aguantarte el orín o un pedo, porque no cabe duda que a pesar de ser algo natural y primitivo también supone una situación de nervios altamente embarazosa para un crío que en la mitad de su existencia ha llevado pañales. Creo que la vida cambia en el momento en el que le pides por primera vez a la señorita que si por favor te deja levantarte para hacer tus necesidades. Yo pocas veces lo hice, es decir, hasta que no lo hice no sufrí mi primer hervor. Así me fue, tengo varias imágenes grabadas en mis pocos recuerdos pero algunas de ellas son de Párbulos (Primaria o Pre-primaria), y sí, efectivamente coinciden con los momentos en los cuales me lo hacía todo encima. No me olvidaré de la acusación de Ana María “la calzaslargas” –Señorita, Javi se ha cagado- ¡Maldita seas zorra!, tú y tu voz de pitiminí, tendría que haberte tirado de las coletas a su debido tiempo. Acababa avergonzado, aunque a lo mejor sólo pretendía que alguien me limpiara el culo. No, no era tan cabrón.

Ahora mientras escribo tengo ganas de ir al baño, quizá de algo más, pero me aguanto, parece que escribo más rápido y jamás hice un curso de mecanografía. En esta habitación hace un frío del carajo, el calefactor está apagado, acabo de comer y de echarme el cigarro, creo que tengo todas las papeletas.

Miccionar es una palabra muy bonita, a mí siempre me ha sonado bien, como si fuera una acción muy distinguida. La descubrí en la adolescencia, es decir, el mismo periodo en el que estoy ahora. Es una palabra que siempre imaginé que fuera otra cosa, una palabra con clase propia de Reyes y demás señores sociales, nunca pensé que fuera algo tan común. Me decepcionó saber el significado, aunque aún hoy me sigue pareciendo perfecta, con una pureza especial. Siempre he sido muy tardío para el aprendizaje y muy precoz para las mujeres, eyaculadoramente hablando. Ya pedí perdón por todo aquello, y sí avisé, excepto una vez que me caía mal. ¡No!, es broma, no soy tan cabrón. Bueno… eso creo.

Plato de hoy: ensalada de patata y espinacas hervidas. Con una cebolla, un tomate de rama, medio pepino, pimiento morrón, maíz, una lata de atún, aceite virgen extra, vinagre de Módena, sal y comino.

Postre: zumo natural de dos naranjas.

Café: infusión de fucus.
Foto: "Cartografía" de José Ignacio Lapido. Concierto en la Sala Sol 9/12/08

24 noviembre 2008

Que no!

Película muy recomendable


Llegó un domingo de otoño, gris y triste en igualdad de condiciones, con una maleta cargada de lágrimas del pasado y una mirada con ganas de un futuro nuevo, olvidándose de todo.
No le importaba no recordar nada, sinceramente la creí, meses más tarde dejé de pensar en las dudas que tanto me han atenazado la existencia, me vi igual que ella entrando en el bar sin esperar nada más que un cortado con leche fría y un cigarrillo rápido.
Así de repente, empecé a hacer el tonto, muecas y dibujos extraños con las manos, saqué al payaso que llevo por dentro y por fuera (como el bifidus) tan sólo por sonsocarle una sonrisa y que avivara esa niñez que nunca debió haber dejado atrás, al menos unos instantes al día. Dolía la humedad y agarraba con las dos manos el café humeándole las gafapasta rojas y la media carcajada. Yo también reía.
Hablamos un buen rato, dos cafés y un pacharán que aún me repite su áspero sabor los domingos, después de comer pollo encebollado; venía de muy lejos, eso decía, aunque luego desveló que sólo estaba a unas 12 de horas de autobús del infierno, eso sí, había viajado tanto… mucho más que yo que una vez estuve en Portugal y de chiripa porque nos equivocamos de cruce, eso sí me había visto todos los documentales de La 2 mientras echaba la siesta. Traté de seducirla con mi torpe mirada sobreactuada de galán del tres al cuarto, no quería más, ni siquiera se me pasó por la cabeza llevármela a la cama, al menos en una semana, ella tampoco. Por entonces, estaba atravesando aquello que he llamado etapa mística, es decir, lo que todos conocemos como pérdida de la libido. Fundamentalmente debió de ser una mezcla de todo, alcohol y drogas tan buenas que son malas. Había atrofiado desde los trece años mi funda mental, el rock & roll también cuenta.
Acudí para paliar este problema (con el que estaba encantado) a un médico zulú, de estos que conoces por la publicidad que te dan al salir del metro, “El Gran Maestro Moustache”. Resultó que no me fiaba, sus dientes estaban tan blanquecinos que pensé que era dentista. Le dejé 50 euros como solía hacer con la sicoanalista y salí deprisa por la puerta nada más ordenarme en un africano muy legible – Quitate la ropa y túmbate en la camilla, amigo-. Me sentía mucho mejor, no se me había pasado por la cabeza pensar que era tan grande, y senegalés! Recordé las benditas palabras de mi compañero de curro: “Javi, como decimos los maricas, ¡nunca digas que esta polla no cabe en mi culo!” Por si las moscas, corrí como Ben Johnson en Seúl, intentando escapar del control antidoping.

Ah, estaba hablando de la bella desconocida, charlamos lo justo una buena temporada, me invité a ayudarla, a ofrecerme como amigo… por si necesitaba algo, a enseñarle la ciudad. A los dos días consiguió un trabajo, serviría copas seis días a la semana en una importante discoteca. Al principio estaba contenta, aunque poco a poco dejé de verla, durante un tiempo. Cada vez me la encontraba más desmejorada. Fue así, una mañana fría de Noviembre cuando apareció por mi currelo para saludarme. La noté cambiada, entonces me fijé y me dijo que sí, que se había aumentado el pecho, una 90, algo normal. En ése momento dejó de interesarme, dada mi predilección por los senos pequeños.
Una noche de verano quedé con dos amigos para salir a tomar unas cañas, pasamos justo por la puerta donde ella trabaja. Allí estaba hablando con dos tanques de seguratas, un camarero mortero y algo distinta. Y no, no se había operado nada esta vez, mis sospechas eran más bien por su expresión disidente, sus movimientos marciales con los brazos, otrora con estilo.
Pasaron meses sin vernos, una tarde calurosa del siguiente noviembre apareció otra vez en el currelo. Entonces me contó que había estado ingresada, que se había pasado con la cocaína. Anteayer volví a llamarla, me contó que había dejado de trabajar en la discoteca, cosa que me alegró profundamente. Le deseé que la vida le diera otra oportunidad y le recordé que lo importante no es saber hacia dónde te diriges sino no olvidar de dónde vienes, las mismas palabras que le dije una noche a la actriz que descubrió mi sexualidad (con aquellas benditas fotos en una playa, de Interviú) cuando me pidió que le diera un beso. ¡Maldita sea, para una vez que digo que no!

20 octubre 2008

La Mia Vita


Te beso, luego lloro

Como un perro en una madrugada de enero entre semana,

Esculpido por el vapor que emana en las alcantarillas

Y la tenue melodía de la armónica en la esquina.

Como el seco escalofrío de una colilla en el férreo

Cenicero,

Acaricias con tu dedo mi piel de gallina,

Y yo nervioso,

Como el cuello de un gallo en el corral…

Te olfateo y me restriego por tu cuerpo

Seda de aceituna,

Por tu pecho en conserva de melocotones en almíbar

Como un lindo gatito que muerde y lame para jugar.

Me entrego, me encierras en la cárcel de tus brazos,

Y preso voy… si soy adicto a ti,

A la saliva del veneno en labios menores,

Entre tus piernas, abiertas como el plumaje del pavo real

Como si fuera al mismo tiempo la primera y la última vez

Que amo, como un caracol en espiral recorriéndote la espalda

Tras la tormenta, y crujiéndonos los huesos finalmente abrazados.

Te beso, luego lloro

Con la sonrisa del ladrón en el callejón sin salida,

Abatido… bajo el edredón sudado, vida mía.

30 septiembre 2008

Concierto de Andrés Judak



No quisiera yo que mi amigo Andrés dejara de tocar un instante. Por fin vuelve, (ya era hora…) a un escenario decente, el Segundo Jazz, donde cada noche hay un concierto y donde sirven uno de los mejores gintonic de Madrid. Donde el nivel es alto y aún quedan últimos románticos, donde se quedó mezclado el humo en la madera, donde aún no nos quemamos.

Vuelve acompañado de banda, sus antiguos compañeros de ensayo y trastero, esta vez disfrazados; nuevas canciones (no tantas como yo quisiera) y viejas versiones que rejuvenecen con distintos matices, otro maquillaje con el mismo aliño de la ensalada, el de un tipo romántico y canalla, el de un argentino loco y bien cuerdo que tanto me recuerda al personaje de Soldati de la novela de Carlos Salem, “Camino de Ida”, por cierto, muy recomendable.

Poesía, pensamientos cotidianos e historias, noches interminables y amaneceres cualesquiera con café, legañas, ojeras, insatisfacción y orgullo de lunes, carreteras quemadas, hamburguesas completas en el bar de la esquina, güisquis con hielo, cigarros que se olvidan en el cenicero por encontrar un acorde, aviones de ida y vuelta, ningún sitio adónde ir, mujeres que dejan su carmín en el vaso… y otras que nos dejan marcado el corazón para siempre. Ganas y dudas, derrumbe y psiquis, peces que nadan en las nubes del desierto, jugadores que lo apuestan todo a doble o nada en el casino, gritos desde el silencio más incómodo y en definitiva, vivencias de toda la vida, la de un tipo que siempre tiene un momento para acordarse de la estación de tren de Villadelina.
En resumen, estos cuatro años saben a todo eso y se degustarán aún mejor cuando tan sólo nos queden las palabras por tu voz. Suerte amigo, ahí estaremos.

28 septiembre 2008

El Mismo Tiempo No Perdura

Se fue Paul Newman. Descanse en paz. Inolvidable "El Golpe", una de mis películas de cabecera

El mismo tiempo no perdura,


Lo veo,


En el aleteo de una mariposa azul


Antes fue, crisálida marrón, grisácea,


Hace unas horas… iniciaba el vuelo


Y todo lo bello es eso… para vivir un día.


Lo toco,


En un puñado de reloj de arena


Que lenta y ásperamente se escapa


Como los sueños que querías ser de mayor,


Quiero decir… cuando eras pequeño.


Lo huelo,


En el pan recién hecho


Una seca… mañana de lluvia,


En la forja del artesano de navajas


Puliendo el filo, entre la mano y la máquina.


Lo creo,


Si nosotros, únicamente dependemos de la lujuria


Únicamente, en un breve orgasmo,


Es algo que hasta los curas…


Y algunas mujeres conocen.


Luego está el amor, ajeno a todo esto


Cuando el paraíso es… un domingo abrazados frente a frente,


Aunque yo ronco y tú, sonríes mientras duermes.

25 septiembre 2008

Los Caballos del Viejo Oeste


No tienen prisa estas cuatro paredes para llegar tarde

Van a estar aquí hoy, mañana y siempre…

Inexpresivas y pálidas, como recién pintadas,

Hasta la próxima guerra que azote Argüelles

Como a los caballos del viejo Oeste,

Hasta que se lleve otra colección de máscaras de Neruda

O su leve placa que adorna sobre un banco en bancarrota.

No tienen el estilo de la gente de compras por Gran Vía

Ni su sinusitis, ni su estreñimiento. Aquí acierto,

Ni tampoco, el con poco me contento mucho más.

De alguna manera estoy solo en esta habitación

Tan llena de cajas como de inútiles recuerdos

Como el clavo en la pared del que nada cuelga,

Y lo mejor de lo peor… me siento así, como siempre he deseado

Como cualquiera al otro lado de la barra en un bar de carretera,

Como un camionero que alarga su parada

Como la ansiedad que devoro en las entrañas de mi pecho,

Como el momento en que a los libros les llega su momento.

Repentina la locura me sustenta ingrávida

Si en la lámpara… una alondra disfrazada de polilla me distrae,

Si me arranca una sonrisa bailando sevillanas

Si mis sombreros aplauden ahí arriba, una vez salieron del armario,

Si apago la luz y veo el techo tan negro como el cielo,

Si hay abrazos para todos, o si no, todos al infierno.

Aunque mejor, esperadme ahí fuera, en la aurora del otoño

Con el latido de la lluvia en la gomina y el perfume,

Con los barrenderos, los conductores, las dependientas…

En la fábrica de pan, patatas fritas y porras,

O en el banco sentado, entre el quiosco y la florista…

Hasta la próxima guerra que azote Argüelles

Como a los caballos del viejo Oeste.

22 septiembre 2008

Siesta en el césped de Plaza España

Ay Andresito, te pasaste 3 pueblos. Grande!


Tengo sueño y no me puedo dormir


Un poema en blanco y muchas ganas de terminarlo


Una idea, ni media palabra,


Tengo tiza de sobra y me sobra pizarra.


Unas botas para cruzarme de piernas


Tortícolis como un dolor de huevos


Un momento el resto del tiempo,


Toda la suerte para pisar otra mierda


Unos labios con elevalunas eléctricos


Tu cuerpo esculpido a los 18 en mi cerebro


Y a mi hijo frustrado en una descarga de cisterna.


Tengo un lamento mojado en el cenicero


Un café con hielo cada mañana


Un sabor metálico cuando nos cruzamos,


Unas gafas de sol para la noche


Lluvia del norte en un tarro de miel.


Tengo una carta que no te he enviado


Un mal día dos semanas al mes,


Un disco de jazz para los domingos nublados


Un osito de peluche como mascota


Y flores de plástico que siempre riego.


Tengo suspensión de pagos de besos y abrazos


Un traje de vagabundo en la tintorería


Guiños postizos hacia ningún lado


Nieve del 99 calada en los huesos.


Tengo en el pecho una tormenta de arena


Ése puñado de agua que se me escapa


Por una herida que nunca he abierto.


A mis musarañas a falta de musas…


Y la siesta en el césped de Plaza España.


Tengo el silencio, y es mucho decir.

27 agosto 2008

O tal vez

Compañeros de viaje. Nos perdimos en una ruta y subimos a lo más alto para verlo más claro.



Tal vez es mi corazón,


Le subo el brillo


Le bajo el contraste


Quito el volumen para escucharme.


Tal vez es mi trabajo,


Soy juez de peleas de gallos


Y también, corro a la pata coja,


Recupero el aliento si me desmayo.


Tal vez es por una sonrisa


Que todo valga una pena y media,


Sí, hago malabares en las fruterías


Y pantomimas en los pasos de cebra.


Tal vez es por el virus del tedio


Que me dan un bostezo a cada beso,


Y me ilusiono como cualquier otro


Al tirar de la cadena.


Tal vez soy un malnacido,


Salí de nalgas.


Le mostré al mundo… el culo


Y le dí la espalda.

Simplemente Edith www.youtube.com/watch?v=CqTLqRFKjAU&feature=related

23 agosto 2008

Se Levanta la Sesión


Que no te den a elegir

carne o pescado

azul o rosa,

postre o café

en coche o andando

el todo, la nada.

Que no te den de comer

las sobras del pasado

el pan duro y las raspas,

el acierto en el fallo

el flato del fracaso,

lo que digan, lo que hagas.

Si el veredicto lo dictará un jurado

tan culpable e inocente...

que tiene nombre de Dios

y siempre cara de Diablo.

Tú mismo

Volverán a las calles otrora caminos, mañana quién sabe... el vértigo de estarse quietos, cuando el mundo que gira te ponga en aprietos...