05 enero 2009

Como un estropajo/El mundo que está ahí fuera



COMO UN ESTROPAJO


Sé me heló el pecho, un instante

Como un estropajo cuarteado por el polvo,

Deshidratado, mustio de no usarlo en años.

Entendiendo que mi vida era sólo eso,

Ni siquiera una sonrisa, un brindis, un abrazo

Todo era mentira.

Lo sentí al despedirte un lunes de enero

Se te caía el moquillo, pero estabas hermosa,

Siempre el invierno te ruborizaba

Parecía otra cosa pero tan sólo era tu leve

Problema de capilaridad. Por el resto eras perfecta.

Torpe, nerviosa por la pasión de recibir una caricia,

Te tumbabas en la cama, esperando que te operara

Como un cirujano a corazón abierto.

No eras de palabras, yo tampoco

Disfrutaba orgulloso al escuchar tus historias

Y de vez en cuando te escribía un poema,

Mísero sí, pero hecho a mano, sólo para ti,

Con la misma incertidumbre del primer amor

Al recibirlo, ésa pasión que queda a veces tan lejana

Como las injustas noticias que llegan de la guerra…

Nunca finalizada. Ahora creo al decir que te quise.



EL MUNDO QUE ESTÁ AHÍ FUERA


El mundo que está ahí fuera

No entiende de amor, no en su mayoría,

El mundo que está ahí fuera

Se rasca las ojeras del siglo anterior.

El mundo que está ahí fuera

No tiene el tacto de tu espalda

Aunque sí mis manos ásperas.

El mundo que está ahí fuera

No sabe de ti y de mí en esta cama

Lisérgica y prohibida

Ellos tienen sábanas de seda pero están roídas.

El mundo que está ahí fuera

Camina con callos y grietas en los pies

No ve en su camino el horizonte

Si la esperanza se la lleva fétida el ocaso

Cuando llega un día nuevo y no amanece.

El mundo que está ahí fuera

No recuerda a los enfermos de lepra

Ni el abrazo de un niño con síndrome de Down.

El mundo que está ahí fuera

Consume tantas drogas para no dormir

Y para dormir… que se ríe cuando llora

Que se mea en los calzones ya cagados de antemano.

El mundo que está ahí fuera es un desliz que jamás contamos

Y sin embargo, no podemos olvidar,

No así como los años

Que jamás pasan por los dedos, fieles del guitarrista.

El mundo que está fuera

Vive ajeno al dolor de su propio pueblo

Al injusto llanto de la madre que perdió al hijo.

El mundo que está ahí fuera no es redondo definitivamente.

17 diciembre 2008

Los cabellos del asesino no se despeinan

Los cabellos del asesino no se despeinan… era el primer verso de un prometedor texto que me venía rondando la cabeza meses, incluso, estaba pensando en intentar publicar un libro bajo ése título. Sería una colección de poemas austeros y otras gárgaras que reflejaran la dependencia a la soledad de un ser abstracto en su comportamiento normal.

Sin embargo, aquella tarde mustia de un 10 de diciembre sonó el móvil. No tuve más remedio que estrellarlo contra la pared y colgar posteriormente el cuadro trucado de Felipe González con los músculos de Hulk Hogan, para que la señora (o lo que sea) que me alquila la habitación no se percatara del boquete Black and Decker por obra y gracia de mi Nokia 3210, y mi mano de joven promesa de lanzador de disco en la Secundaria. No tengo ni que decir, que no sé quién cojones me reclamaba. Lo único que saco en claro es que mi vida dejó de ser anónima en el momento que se comercializaron estos cacharros; te hacen sentir como en “1984”, la novela que inspira ése programa de tv. Ahora, incluso los regalan en ciertas fruterías por diez ventas superiores a 8 euros, pero, la batidora son quince ventas y puedo sacarle más provecho.

Estoy pensando en sorprender a las chicas de mis citas altamente románticas con “cremas infalibles para acompañar el chuletón”, cuyas recetas sacaré de un libro homónimo que conseguí en un pseudorastrillo argentino, y que venía de regalo con “Sexo tántrico para nihilistas”, el verdadero objetivo que buscaba. Cuando digo cenas altamente románticas me refiero a que no vayan más allá de una noche. Si sale bien, bien, y si sale mal, igualmente bien.

Con las vegetarianas ventegenarias será más difícil, aunque un comodín en la manga es un vino espumoso y otro… ejem, hacer un par de llamadas para adquirir una buena hierba. Con eso no bastará porque normalmente soy yo… el que se duerme en los laureles del amor de una noche verano, y el que acaba encogorzado intentando abrir los ojos para disimular la fumada, y así conseguir una mirada más fiel y penetrante.

Aunque no hay nada como ser natural y honesto. Todo es mentira.

Eso sí, necesito un nuevo terminal, y por cierto, el que me llamaba era Toni Tonnietti para ir al clásico recital de poesía de los miércoles del Bar Bukowski. Gracias amigo.

15 diciembre 2008

No es


No es poesía lo que escribo


Y sí la puerta gayola del debutante,

El aroma de una mujer al salir de la ducha

El llanto del humorista que ya no hace reir

El gol del desempate en el tiempo de descuento

El domingo de setas luego la segunda tormenta del otoño,

Los cremosos cafés cortados del peor de los baristas

Y algunas tejas más oscuras que otras…

Por las que nadie se queja, yo tampoco.

Son los pájaros valientes en las antenas

Los barrenderos, las fruteras a las que se les cae el moquillo

La escarcha en la visera del vagabundo, las arrugas bellas.

Es un corazón que late en un cuerpo de otro

Los nudillos raspados del carpintero

Y la mirada cheposa de un abuelo en la garrota.

Las manos que humean en el tazón de chocolate

Los primeros tirantes de la primavera

El paso de tortuga de los enamorados…

Su habitación apagada con los cirios encendidos,

Es el canto de sirena de las jornaleras

Por la misma senda musgosa y bacheada

El tacto de una manzana con paladar de aguacate

La nostalgia de una mano en la honesta calvicie

Y el espejo deformado tras la noche en vela.

27 noviembre 2008


Normalmente soy yo el que guarda silencio como si escuchara el sermón, el que aplaude al artista entre sorbos de espuma de cerveza y cigarrillos rubios. No sé a qué se dedica el resto de la gente, intuyo que están acostumbrados a ir a campos de fútbol, o bien en el fondo… son irrespetuosos en potencia, sólo que en sus trabajos, en sus casas, en sus parejas, no les permiten ser así. Es malo eso de morderse la lengua, que no es lo mismo que morderse las uñas, lo segundo siempre tuvo un castigo más severo y unas historias más temibles como la de la mujer que de tanto morderse las uñas le salió una garra afilada de águila. Tengo una amiga epiléptica que siempre me ha dicho que su temor más grande es seccionarse la lengua en pleno ataque. Estoy seguro que no vio jamás “Los chicos del maíz” a las 2 de la madrugada cuando contaba con 8 años.


Está bien, han pagado su entrada, en un bar donde no te dejan fumar, sin embargo, hablar no está prohibido mientras el músico canta o se esfuerza, ¿por qué? No lo sé.

Me recuerda a esa sensación jodida de pupitre de colegio, cuando debes aguantarte el orín o un pedo, porque no cabe duda que a pesar de ser algo natural y primitivo también supone una situación de nervios altamente embarazosa para un crío que en la mitad de su existencia ha llevado pañales. Creo que la vida cambia en el momento en el que le pides por primera vez a la señorita que si por favor te deja levantarte para hacer tus necesidades. Yo pocas veces lo hice, es decir, hasta que no lo hice no sufrí mi primer hervor. Así me fue, tengo varias imágenes grabadas en mis pocos recuerdos pero algunas de ellas son de Párbulos (Primaria o Pre-primaria), y sí, efectivamente coinciden con los momentos en los cuales me lo hacía todo encima. No me olvidaré de la acusación de Ana María “la calzaslargas” –Señorita, Javi se ha cagado- ¡Maldita seas zorra!, tú y tu voz de pitiminí, tendría que haberte tirado de las coletas a su debido tiempo. Acababa avergonzado, aunque a lo mejor sólo pretendía que alguien me limpiara el culo. No, no era tan cabrón.

Ahora mientras escribo tengo ganas de ir al baño, quizá de algo más, pero me aguanto, parece que escribo más rápido y jamás hice un curso de mecanografía. En esta habitación hace un frío del carajo, el calefactor está apagado, acabo de comer y de echarme el cigarro, creo que tengo todas las papeletas.

Miccionar es una palabra muy bonita, a mí siempre me ha sonado bien, como si fuera una acción muy distinguida. La descubrí en la adolescencia, es decir, el mismo periodo en el que estoy ahora. Es una palabra que siempre imaginé que fuera otra cosa, una palabra con clase propia de Reyes y demás señores sociales, nunca pensé que fuera algo tan común. Me decepcionó saber el significado, aunque aún hoy me sigue pareciendo perfecta, con una pureza especial. Siempre he sido muy tardío para el aprendizaje y muy precoz para las mujeres, eyaculadoramente hablando. Ya pedí perdón por todo aquello, y sí avisé, excepto una vez que me caía mal. ¡No!, es broma, no soy tan cabrón. Bueno… eso creo.

Plato de hoy: ensalada de patata y espinacas hervidas. Con una cebolla, un tomate de rama, medio pepino, pimiento morrón, maíz, una lata de atún, aceite virgen extra, vinagre de Módena, sal y comino.

Postre: zumo natural de dos naranjas.

Café: infusión de fucus.
Foto: "Cartografía" de José Ignacio Lapido. Concierto en la Sala Sol 9/12/08

24 noviembre 2008

Que no!

Película muy recomendable


Llegó un domingo de otoño, gris y triste en igualdad de condiciones, con una maleta cargada de lágrimas del pasado y una mirada con ganas de un futuro nuevo, olvidándose de todo.
No le importaba no recordar nada, sinceramente la creí, meses más tarde dejé de pensar en las dudas que tanto me han atenazado la existencia, me vi igual que ella entrando en el bar sin esperar nada más que un cortado con leche fría y un cigarrillo rápido.
Así de repente, empecé a hacer el tonto, muecas y dibujos extraños con las manos, saqué al payaso que llevo por dentro y por fuera (como el bifidus) tan sólo por sonsocarle una sonrisa y que avivara esa niñez que nunca debió haber dejado atrás, al menos unos instantes al día. Dolía la humedad y agarraba con las dos manos el café humeándole las gafapasta rojas y la media carcajada. Yo también reía.
Hablamos un buen rato, dos cafés y un pacharán que aún me repite su áspero sabor los domingos, después de comer pollo encebollado; venía de muy lejos, eso decía, aunque luego desveló que sólo estaba a unas 12 de horas de autobús del infierno, eso sí, había viajado tanto… mucho más que yo que una vez estuve en Portugal y de chiripa porque nos equivocamos de cruce, eso sí me había visto todos los documentales de La 2 mientras echaba la siesta. Traté de seducirla con mi torpe mirada sobreactuada de galán del tres al cuarto, no quería más, ni siquiera se me pasó por la cabeza llevármela a la cama, al menos en una semana, ella tampoco. Por entonces, estaba atravesando aquello que he llamado etapa mística, es decir, lo que todos conocemos como pérdida de la libido. Fundamentalmente debió de ser una mezcla de todo, alcohol y drogas tan buenas que son malas. Había atrofiado desde los trece años mi funda mental, el rock & roll también cuenta.
Acudí para paliar este problema (con el que estaba encantado) a un médico zulú, de estos que conoces por la publicidad que te dan al salir del metro, “El Gran Maestro Moustache”. Resultó que no me fiaba, sus dientes estaban tan blanquecinos que pensé que era dentista. Le dejé 50 euros como solía hacer con la sicoanalista y salí deprisa por la puerta nada más ordenarme en un africano muy legible – Quitate la ropa y túmbate en la camilla, amigo-. Me sentía mucho mejor, no se me había pasado por la cabeza pensar que era tan grande, y senegalés! Recordé las benditas palabras de mi compañero de curro: “Javi, como decimos los maricas, ¡nunca digas que esta polla no cabe en mi culo!” Por si las moscas, corrí como Ben Johnson en Seúl, intentando escapar del control antidoping.

Ah, estaba hablando de la bella desconocida, charlamos lo justo una buena temporada, me invité a ayudarla, a ofrecerme como amigo… por si necesitaba algo, a enseñarle la ciudad. A los dos días consiguió un trabajo, serviría copas seis días a la semana en una importante discoteca. Al principio estaba contenta, aunque poco a poco dejé de verla, durante un tiempo. Cada vez me la encontraba más desmejorada. Fue así, una mañana fría de Noviembre cuando apareció por mi currelo para saludarme. La noté cambiada, entonces me fijé y me dijo que sí, que se había aumentado el pecho, una 90, algo normal. En ése momento dejó de interesarme, dada mi predilección por los senos pequeños.
Una noche de verano quedé con dos amigos para salir a tomar unas cañas, pasamos justo por la puerta donde ella trabaja. Allí estaba hablando con dos tanques de seguratas, un camarero mortero y algo distinta. Y no, no se había operado nada esta vez, mis sospechas eran más bien por su expresión disidente, sus movimientos marciales con los brazos, otrora con estilo.
Pasaron meses sin vernos, una tarde calurosa del siguiente noviembre apareció otra vez en el currelo. Entonces me contó que había estado ingresada, que se había pasado con la cocaína. Anteayer volví a llamarla, me contó que había dejado de trabajar en la discoteca, cosa que me alegró profundamente. Le deseé que la vida le diera otra oportunidad y le recordé que lo importante no es saber hacia dónde te diriges sino no olvidar de dónde vienes, las mismas palabras que le dije una noche a la actriz que descubrió mi sexualidad (con aquellas benditas fotos en una playa, de Interviú) cuando me pidió que le diera un beso. ¡Maldita sea, para una vez que digo que no!

20 octubre 2008

La Mia Vita


Te beso, luego lloro

Como un perro en una madrugada de enero entre semana,

Esculpido por el vapor que emana en las alcantarillas

Y la tenue melodía de la armónica en la esquina.

Como el seco escalofrío de una colilla en el férreo

Cenicero,

Acaricias con tu dedo mi piel de gallina,

Y yo nervioso,

Como el cuello de un gallo en el corral…

Te olfateo y me restriego por tu cuerpo

Seda de aceituna,

Por tu pecho en conserva de melocotones en almíbar

Como un lindo gatito que muerde y lame para jugar.

Me entrego, me encierras en la cárcel de tus brazos,

Y preso voy… si soy adicto a ti,

A la saliva del veneno en labios menores,

Entre tus piernas, abiertas como el plumaje del pavo real

Como si fuera al mismo tiempo la primera y la última vez

Que amo, como un caracol en espiral recorriéndote la espalda

Tras la tormenta, y crujiéndonos los huesos finalmente abrazados.

Te beso, luego lloro

Con la sonrisa del ladrón en el callejón sin salida,

Abatido… bajo el edredón sudado, vida mía.

30 septiembre 2008

Concierto de Andrés Judak



No quisiera yo que mi amigo Andrés dejara de tocar un instante. Por fin vuelve, (ya era hora…) a un escenario decente, el Segundo Jazz, donde cada noche hay un concierto y donde sirven uno de los mejores gintonic de Madrid. Donde el nivel es alto y aún quedan últimos románticos, donde se quedó mezclado el humo en la madera, donde aún no nos quemamos.

Vuelve acompañado de banda, sus antiguos compañeros de ensayo y trastero, esta vez disfrazados; nuevas canciones (no tantas como yo quisiera) y viejas versiones que rejuvenecen con distintos matices, otro maquillaje con el mismo aliño de la ensalada, el de un tipo romántico y canalla, el de un argentino loco y bien cuerdo que tanto me recuerda al personaje de Soldati de la novela de Carlos Salem, “Camino de Ida”, por cierto, muy recomendable.

Poesía, pensamientos cotidianos e historias, noches interminables y amaneceres cualesquiera con café, legañas, ojeras, insatisfacción y orgullo de lunes, carreteras quemadas, hamburguesas completas en el bar de la esquina, güisquis con hielo, cigarros que se olvidan en el cenicero por encontrar un acorde, aviones de ida y vuelta, ningún sitio adónde ir, mujeres que dejan su carmín en el vaso… y otras que nos dejan marcado el corazón para siempre. Ganas y dudas, derrumbe y psiquis, peces que nadan en las nubes del desierto, jugadores que lo apuestan todo a doble o nada en el casino, gritos desde el silencio más incómodo y en definitiva, vivencias de toda la vida, la de un tipo que siempre tiene un momento para acordarse de la estación de tren de Villadelina.
En resumen, estos cuatro años saben a todo eso y se degustarán aún mejor cuando tan sólo nos queden las palabras por tu voz. Suerte amigo, ahí estaremos.

28 septiembre 2008

El Mismo Tiempo No Perdura

Se fue Paul Newman. Descanse en paz. Inolvidable "El Golpe", una de mis películas de cabecera

El mismo tiempo no perdura,


Lo veo,


En el aleteo de una mariposa azul


Antes fue, crisálida marrón, grisácea,


Hace unas horas… iniciaba el vuelo


Y todo lo bello es eso… para vivir un día.


Lo toco,


En un puñado de reloj de arena


Que lenta y ásperamente se escapa


Como los sueños que querías ser de mayor,


Quiero decir… cuando eras pequeño.


Lo huelo,


En el pan recién hecho


Una seca… mañana de lluvia,


En la forja del artesano de navajas


Puliendo el filo, entre la mano y la máquina.


Lo creo,


Si nosotros, únicamente dependemos de la lujuria


Únicamente, en un breve orgasmo,


Es algo que hasta los curas…


Y algunas mujeres conocen.


Luego está el amor, ajeno a todo esto


Cuando el paraíso es… un domingo abrazados frente a frente,


Aunque yo ronco y tú, sonríes mientras duermes.

25 septiembre 2008

Los Caballos del Viejo Oeste


No tienen prisa estas cuatro paredes para llegar tarde

Van a estar aquí hoy, mañana y siempre…

Inexpresivas y pálidas, como recién pintadas,

Hasta la próxima guerra que azote Argüelles

Como a los caballos del viejo Oeste,

Hasta que se lleve otra colección de máscaras de Neruda

O su leve placa que adorna sobre un banco en bancarrota.

No tienen el estilo de la gente de compras por Gran Vía

Ni su sinusitis, ni su estreñimiento. Aquí acierto,

Ni tampoco, el con poco me contento mucho más.

De alguna manera estoy solo en esta habitación

Tan llena de cajas como de inútiles recuerdos

Como el clavo en la pared del que nada cuelga,

Y lo mejor de lo peor… me siento así, como siempre he deseado

Como cualquiera al otro lado de la barra en un bar de carretera,

Como un camionero que alarga su parada

Como la ansiedad que devoro en las entrañas de mi pecho,

Como el momento en que a los libros les llega su momento.

Repentina la locura me sustenta ingrávida

Si en la lámpara… una alondra disfrazada de polilla me distrae,

Si me arranca una sonrisa bailando sevillanas

Si mis sombreros aplauden ahí arriba, una vez salieron del armario,

Si apago la luz y veo el techo tan negro como el cielo,

Si hay abrazos para todos, o si no, todos al infierno.

Aunque mejor, esperadme ahí fuera, en la aurora del otoño

Con el latido de la lluvia en la gomina y el perfume,

Con los barrenderos, los conductores, las dependientas…

En la fábrica de pan, patatas fritas y porras,

O en el banco sentado, entre el quiosco y la florista…

Hasta la próxima guerra que azote Argüelles

Como a los caballos del viejo Oeste.

22 septiembre 2008

Siesta en el césped de Plaza España

Ay Andresito, te pasaste 3 pueblos. Grande!


Tengo sueño y no me puedo dormir


Un poema en blanco y muchas ganas de terminarlo


Una idea, ni media palabra,


Tengo tiza de sobra y me sobra pizarra.


Unas botas para cruzarme de piernas


Tortícolis como un dolor de huevos


Un momento el resto del tiempo,


Toda la suerte para pisar otra mierda


Unos labios con elevalunas eléctricos


Tu cuerpo esculpido a los 18 en mi cerebro


Y a mi hijo frustrado en una descarga de cisterna.


Tengo un lamento mojado en el cenicero


Un café con hielo cada mañana


Un sabor metálico cuando nos cruzamos,


Unas gafas de sol para la noche


Lluvia del norte en un tarro de miel.


Tengo una carta que no te he enviado


Un mal día dos semanas al mes,


Un disco de jazz para los domingos nublados


Un osito de peluche como mascota


Y flores de plástico que siempre riego.


Tengo suspensión de pagos de besos y abrazos


Un traje de vagabundo en la tintorería


Guiños postizos hacia ningún lado


Nieve del 99 calada en los huesos.


Tengo en el pecho una tormenta de arena


Ése puñado de agua que se me escapa


Por una herida que nunca he abierto.


A mis musarañas a falta de musas…


Y la siesta en el césped de Plaza España.


Tengo el silencio, y es mucho decir.

27 agosto 2008

O tal vez

Compañeros de viaje. Nos perdimos en una ruta y subimos a lo más alto para verlo más claro.



Tal vez es mi corazón,


Le subo el brillo


Le bajo el contraste


Quito el volumen para escucharme.


Tal vez es mi trabajo,


Soy juez de peleas de gallos


Y también, corro a la pata coja,


Recupero el aliento si me desmayo.


Tal vez es por una sonrisa


Que todo valga una pena y media,


Sí, hago malabares en las fruterías


Y pantomimas en los pasos de cebra.


Tal vez es por el virus del tedio


Que me dan un bostezo a cada beso,


Y me ilusiono como cualquier otro


Al tirar de la cadena.


Tal vez soy un malnacido,


Salí de nalgas.


Le mostré al mundo… el culo


Y le dí la espalda.

Simplemente Edith www.youtube.com/watch?v=CqTLqRFKjAU&feature=related

23 agosto 2008

Se Levanta la Sesión


Que no te den a elegir

carne o pescado

azul o rosa,

postre o café

en coche o andando

el todo, la nada.

Que no te den de comer

las sobras del pasado

el pan duro y las raspas,

el acierto en el fallo

el flato del fracaso,

lo que digan, lo que hagas.

Si el veredicto lo dictará un jurado

tan culpable e inocente...

que tiene nombre de Dios

y siempre cara de Diablo.

08 agosto 2008

Welcome to Tennessee


La sicóloga llegó a la conclusión de que todos mis fracasos sentimentales eran debidos a que comparaba a cada nueva mujer con la única chica de la que he estado perdidamente enamorado. Mira si han pasado años desde que tuvimos lo que tuvimos, que no fue mucho pero fue suficiente para marcarme. No te voy a culpar amiga mía, ambos sabemos lo que hay, tal vez si en aquel momento yo hubiera sido más maduro, te habría olvidado sin problemas, jamás habríamos tenido la fraternidad que nos procesamos y puede que nunca hubiera empezado a escribir, porque volviendo al génesis, el primer poema fue para ti y muchos más… , me enseñaste a buscar la belleza en las cosas y en las palabras, me animaste para que no abandonara el vicio más sano que tengo, desde tu inspiración hasta convertirlo en un camino sin vuelta atrás, tal como planeaste seguramente. Yo no te menciono en los créditos, sino en varias partes del libro de manera escondida y sutil; alguna tarde nos cruzaremos en NY, tal vez en el edificio Dakota dejándole unas flores a John Lennon , tomaremos unas cervezas y te confesaré todo esto y más en la cama de tu hotel, fumando un cigarrillo de después, apurando hasta la salida de tu vuelo.

Volviendo al romanticismo de las cartas te recuerdo, fueron algunas, en papeles amarillos, roídos por los años, yo sudaba escribiéndote en los veranos que tanto odiaba, por el sol, por no verte cada mañana en el instituto, buscando adjetivos, adulando tus virtudes, echando de menos tu risa siempre hacia atrás, tu sonrisa cómplice y las guerras de miradas que siempre ganabas con suma facilidad. Desde que irrumpiste en mi vida empecé a soñar de nuevo con que otro mundo era posible, un mundo tuyo, mío y nuestro, soñé como John Lennon, ¿recuerdas?, te escribía Imagine en nuestra correspondencia, ponía remitentes falsos e incluso cambiaba el remite en el remitente y viceversa, te hablaba de ídolos como tú que mantenían mi interés despierto y menos arruinado. Estaba realmente loco, y lo sigo estando, loco por ti entonces y ahora... bueno ahora es otra cosa, ahora estoy demente, en el sentido más sano de la palabra.

Fracasé, quizá no conseguí el objetivo de pasar más tiempo a tu lado, y aunque cada dos años escapas de mí a un país más lejano, me enorgullece saber que aún nos queremos y mucho…, nos queremos lo suficiente para decirnos- me gustaría sólo abrazarte hasta quedarme dormido-. Uno no pierde la esperanza de que quizá algún día… pase lo que pase, pase de verdad. También soy consciente la mayor parte del tiempo, y me veo casi casi como el coronel de García Márquez esperando una carta toda una vida. Bah, habrá merecido la pena, “el espectáculo debe continuar…”

Un Jack Daniel´s doble, sin agua, por favor

¿No tendrá un Almax también?

01 agosto 2008

Todo llega y todo pasa


Llegó el día D, todo llega y todo pasa
De vez en cuando me pregunto qué habrá sido de la peluquera de la bicicleta.
Recuerdo que vino un día a trabajar cerca, que fumaba tabaco de liar y que se me quedaba mirando con la misma media sonrisa que utilizo yo para hacerme el interesante y que pocas veces me ha resultado altamente productiva en el sentido sentimental, sin embargo sí que he conseguido dolorosos apretones de mofletes, los mismos que te da la temible tía a la que sólo ves en bodas y comuniones.
Hablamos poco, digo poco porque me hubiera gustado conocerla, invitarla a un café habría bastado, pero la triste realidad es que aparte de esas miradas que todo lo decían, sólamente nos dirigíamos la palabra mientras ella esperaba a que abrieran la peluquería. Me la encontraba sentada en el poyete; esos días yo siempre llegaba tarde y ni siquiera recuerdo el contenido de nuestras breves charlas, seguro que eran del tiempo, sí, así debe ser, ella destilaba un olor suave de canela al hablar, seguramente por la vaselina de sus labios que brillaban lo mismo los días de sol que los de lluvia.
Me dijo que se iba con su bici a hacer el camino de Santiago, a mí no me entusiasma la idea pero supongo que llega un momento en la vida en que te vuelves a plantear muchas cosas y quizás otro momento posterior en el que envías todo al carajo dejando atrás los principios y la moral que te han servido para tener una existencia más o menos estable. Llegan esos momentos en los cuales hay que arriesgar, jugárselo todo a doble o nada, a ese tipo de personas yo las llamo vencedores, porque tienen el suficiente valor como para hacerlo, a sabiendas de que pueden quedarse sin nada. A ese tipo de personas no puedo llamarles vencidos sino románticos, sí, suena mucho mejor y es más acorde.
El caso es que no tuvimos mucho trato, a veces sueño en una cabezadita del metro con encontrarme a viejas gentes del pasado que tuvieron una leve estancia en mis días, pero que con poco hacían que ya mereciera la pena, me abstraían del tedio, con un ligero comentario me elevaban el ánimo hasta niveles de alcanzar el valor para afrontar el resto. Por eso prefiero viajar en autobús, en el metro nadie conoce a nadie, me gusta el tránsito en las estaciones, con los viajeros repletos de maletas y de algún lugar adonde ir. El pasado domingo nos vimos en la estación sur de Méndez Álvaro, yo subía la escalera y ella bajaba, tardamos en reconocernos pero no pudimos hacer nada más que mirarnos otra vez. Suelo estar atento, una vez recogí a un niño que iba a la muerte, se escapó mientras los padres hablaban y echó a correr directo a la calle princesa, la trayectoria que llevaba era letal y encima con la marquesina de la parada de autobús los coches no lo hubieran visto, yo lo vi y me tiré por él, me cargué el mp3 pero poco importa, los padres me daban las gracias en mitad de una crisis de ansiedad y el niño lloraba sin entender la escena. Yo me fui pensando que me habían jodido el videoclip que yo mismo me iba imaginando instantes antes.
Suelo estar atento como cuando vienen a hacerse la prueba del grupo sanguíneo, sé que las lancetas de metal producen al entrar una sensación extraña y que el mareo es inminente, ayer volvió a pasar, salí corriendo a por el chaval lo agarré del brazo y lo senté, o como aquella vez que veíamos un Madid-Valencia en el bar la Pomarada, sabía que una de las superhermanas había dormido poco, lo mismo que duermen los amantes cuando llevan tiempo sin verse, cuando la noche es pasión, cigarrillos y vasos de agua. Sabía lo raro que era quedarse en camiseta de tirantes en pleno Noviembre, Victor pensó que era para impresionarle pero una vez más yo aparté a la gente y justo cuando caía derecha hacia el barril de cerveza logré cogerla casi al vuelo. Aunque esta vez y no sé por qué motivo no nos dijimos nada al cruzarnos en las escaleras mecánicas, quizás todo se reduzca a que dudamos seriamente a cada paso que damos, a la inexistente diferencia que estimamos entre un sí y un no. Sí,” todo llega y todo pasa, pero lo nuestro es pasar…”, Trataré de estar atento.

23 julio 2008

Ahora y Luego


Ahora

Que se pierde y se celebra por todo lo alto

Que se despiertan los laureles y los serenos duermen,

Que le dije te quiero y no te quiero a mi margarita

Que las musas me persiguen para soltarme un guantazo,

Que dios no resucita no sea que la pague

Que al diablo no le excita emborracharse.

Que el envoltorio es el regalo y si no el papel burbuja

Que pocos ofrecen la mano tras los buenos días

Que multan a las ambulancias por exceso de velocidad,

Que los políticos son taxistas y camareros jetones

Que nadie ofrece fuego a la rubia de la barra.

Que los abrazos se miran pero no se tocan

Que los besos se dan entre paréntesis de ordenador

Que esos labios se leen apretando el bostezo.

Ahora

Que con el fin de siglo falleció el romanticismo

Que soy una puta… con amor virgen de nuevo

Que eres todo mi credo, y tu saliva mi alimento

Que me suicidaría sólo para resucitar por ti,

Que para nada, hay que pedir perdón por ser feliz

Que no vivo del aire… y sí de tu mirada.

01 julio 2008

Bonus Track

Con Javi Blues, Cris y Sergio detrás de la cámara. En la Almudena, visitando a Antonio Flores y a Enrique Urquijo. Les dejamos rosas y poemas.


Estaré, una vida extra esperándote,

Como estaciones lentas en hora punta.

Vendrá la lluvia

La tormenta pasará de largo,

Igual pasará alguna vez, sin mojarnos.

Cada primavera volveremos a ser

Y muy de vez en cuando el perejil se secará

Como las manos que bailan con el torno alfarero.

Sobrevivirán las peluqueras

Que abren a y media y cierran en punto,

Pase lo que pase…

El café seguirá estando igual de bueno.

La fiebre de unas botas gastadas anunciarán el invierno…

Más frío en Islandia

Donde los marineros atracan a partir de febrero

Cuando la noche es más larga.

Quedará lo ajeno, y los cordones desatados del futuro…

Y también, la sonrisa de un niño

Viejo y loco, en la feria del pueblo.

El camino, las huellas de los pies embarrados del obrero,

Y la importancia de la estadística solamente comparable

A la gente que bosteza en este mismo momento.

Sobrarán las palabras un eclipse de lunes

Cuando se firme la paz,

Todos estaremos contentos y recién nacidos

Y más bien muertos.

18 junio 2008

Misión Perdida (canción 2001)


Demasiado blando para el rock and roll
demasiado joven para estar tan mayor
demasiada cafeína me he encontrado al despertar
otro sueño que termina
cuando acaba de empezar.


No te vayas todavía
aún hay tiempo y es posible
que me corte la melena
que me ponga a trabajar
haga todo lo que quieras.

{Porque mientras tanto
a loco aún es poco
tampoco me acostumbro,
ando herido, solitario
suicidándome a diario,

Porque mientras tanto
gano simpatías
en las noches no hay tristeza
pero debo poesías
y me puede la pereza.}

Me he quedado sin dinero
aunque aún estoy entero,
imagina que soy yo
el que está así... de más,

Voy a tener que pagar

a los jorobados grises
que me venden lava fría
que me deja cicatrices


¡ Qué más da la melodía
si yo a ti no te quería
tanto como lo hago ahora
cuando es demasiado tarde!


{Pseudoestribillo}


("Viejo" texto de hace 7 años que nació con la misma melodía que aún recuerdo. No sé tocar una nota pero algún día cantaré esta letra en la maravillosa Fender acústica que Andretti eligió para mí)

Adjunto dos versiones con Andrés Judak (http://www.andresjudak.com/) de "Esta boca es mía" de Sabina y "Caminando en círculos" de Quique González, en la que presto mi voz aserrinada.
Gratos momentos de amistad gemela.





28 mayo 2008

Mis(s) Temores [primera toma]


Foto provisional. Día nublado, uno más y nada menos. Tomo mate y canto tangos en la ducha





Tengo miedo


Miedo de entregar mal los deberes


De lo que me viene de frente si miro hacia atrás


De la leña mojada tras la tormenta


De no encontrar el fuelle para avivar nuestro fuego.


Tengo miedo


En la noche que no puedo arreglarlo


Cuando el punto muerto me abraza a tu espalda


Como una mochila,


Me quedo instalado como la cana que sale


Para siempre en el quiero del puedo,


Con la cicatriz de poder haber hecho algo más...


Inventarme, retenerte al menos diez besos que sedan


Veinte poemas de amor, una canción al oído


Susurrada a suspiros, y el mejor azafrán


Cada amanecer… a tu cama abrazado.


Yo siempre me voy,


Bostezo y sonrío mientras te quedas durmiendo.


Tengo miedo de ser…


El viajero sin moverse del sitio


Y no porque no vaya a echarte de menos.


Tengo miedo de pensar que llegará el día…


Que me despierte y ya no te recuerde,


Como si saliera desnudo a la calle


Con una nariz de payaso,


Como caminar de puntillas sobre el puente


Con temor a que se quiebre,


Tengo miedo de perderte y yo también


Perderme.

26 mayo 2008

Tarta de Queso del Vips... Uhmmm!


Me gusta dormir contigo


abrir los ojos, que estés a mi lado,


tener un buen sueño


y saber con certeza que es por tu culpa.


Tú la culpable y yo un inocente...


cada vez que te miro.


Frente a frente, respiro y respiro,


me muero por verte


y si te veo vivo.

04 mayo 2008

Llegado el momento


Siempre suena el cambio de tercio

Donde amanecen muertas las moscas del bigote de Dalí,

Donde las mariposas lloran,

Donde el sol se apaga en su caparazón de tortuga

Donde el viento se llevó lo nuestro,

Donde el agua me secó como barro

Donde las marcas de este crimen siguen precintadas.

Donde dije lo que no dije… extraño,

Extraño lo que no quiero siquiera

Como un preso incapaz de dormir en libertad

Como el marinero aburrido con la mar en calma

Como un torero al que se le borraron las cornadas.

Soy culpable por la duda... de aquello que no viví:

En los años casi ahogados sacando la cabeza para respirar

En las musarañas olvidando al inocente niño de la guerra

En la batalla cotidiana por un trozo de pan sucio,

En las historias de cualquier cuento pasado fue mejor.

Por la duda, segura como un collar de diamantes en tu cuello

Herida por la carcoma, si somos maderos astillados

Revuelta como una pesadilla en la que nunca me despierto,

Vendida cara, y comprada barata… si me das la mano.

Siempre suena el cambio de tercio… llegado el momento.

Tú mismo

Volverán a las calles otrora caminos, mañana quién sabe... el vértigo de estarse quietos, cuando el mundo que gira te ponga en aprietos...